El Mundial llega a su partido 1,000 con goleada de Japón ante Túnez en Monterrey


La Copa del Mundo de la FIFA alcanzó una cifra mítica. El encuentro entre las selecciones de Japón y Túnez, disputado sobre la cancha del Estadio Monterrey, pasó oficialmente a los libros de oro del balompié internacional como el partido número 1,000 en la historia de los Mundiales.

El marco histórico no intimidó a la escuadra asiática, que firmó una actuación redonda para redondear la fiesta y vencer de forma contundente por 4-0 al combinado africano.

Un hito que comenzó en 1930

Tuvieron que pasar 96 años y 23 ediciones mundialistas —desde aquellos primeros dos encuentros simultáneos en Uruguay 1930 (Francia vs. México y Estados Unidos vs. Bélgica)— para que el torneo de selecciones más importante del planeta alcanzara el millar de compromisos. Tierras regiomontanas fueron las elegidas por el destino para albergar este hito imborrable.

Samuráis de época en la Sultana del Norte

Desde el silbatazo inicial, el conjunto dirigido por Hajime Moriyasu se adueñó del esférico y capitalizó el apoyo de la afición local y nipona que se dio cita en el coloso de Guadalupe. Con un fútbol dinámico, de transiciones letales y una contundencia implacable, los «Samuráis Azules» borraron del mapa a una escuadra tunecina que ofreció poca resistencia en sector defensivo.

La feria de goles nipona comenzó apenas al minuto 4, cuando Daichi Kamada aprovechó para firmar el tanto más rápido de Japón en la historia del torneo. Posteriormente, el delantero Ayase Ueda se convirtió en la gran figura de la noche al consumar un doblete; primero al minuto 31 con un potente disparo de pierna derecha, y más tarde al 83 con un certero remate de cabeza que selló el marcador. La tercera anotación del encuentro llegó por obra del atacante Junya Ito, quien al minuto 69 definió con gran tranquilidad dentro del área tras un gran servicio del propio Ueda.

El 4-0 definitivo no solo le otorga tres puntos vitales a Japón en sus aspiraciones dentro de la justa, sino que deja grabado el nombre de sus anotadores en una de las páginas más exclusivas de la FIFA.

Con este resultado, el Estadio Monterrey sella su nombre con letras doradas en la mitología del fútbol mundial, siendo el escenario donde la Copa del Mundo celebró sus primeros 1,000 capítulos de pasión, goles y leyendas.