
Muy cerca del Río de las Avenidas, sobre la avenida Río Amajac en el Fraccionamiento Terrazas de Pachuca, se alza un vestigio histórico que atestigua el pasado industrial y sanitario de la capital hidalguense: el Antiguo Horno de Cremación para Animales.
Construido en 1884 en los terrenos del antiguo Rancho de Los Cubitos, el inmueble nació como una solución de salud pública en pleno auge de la extracción de plata.

Durante esa época, la intensa actividad minera dependía del trabajo pesado de animales de carga como caballos, mulas y burros. Al morir por el desgaste físico en las haciendas de beneficio, sus restos solían ser arrojados a las barrancas, provocando severos problemas de contaminación e insalubridad en la región.
El horno comenzó sus operaciones formales poco después de su edificación. La primera incineración registrada ocurrió el 17 de marzo de 1885, cuando el cadáver de un caballo de aproximadamente 207 kilogramos fue reducido a tan solo dos kilogramos de cenizas, consolidando la eficacia del método.
Aunque originalmente fue erigido en un área apartada del casco urbano, la expansión demográfica de Pachuca terminó por integrar la estructura a la vía pública moderna.

Actualmente, el inmueble está catalogado como monumento histórico y patrimonio minero por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Ante su exposición al entorno urbano, diversos Comités de Conservación del Centro Histórico han impulsado gestiones para lograr su delimitación y resguardo formal, buscando proteger este sitio emblemático contra el desgaste y preservar la memoria histórica de la ciudad.