
Ante miles de asistentes provenientes de diversas colonias y municipios vecinos, el barrio de Cubitos llevó a cabo la representación número 55 del Viacrucis, una tradición que ha logrado trascender generaciones y consolidarse como una de las más importantes en el estado de Hidalgo.


El recorrido inició en la cancha de usos múltiples, transformada para la ocasión en los escenarios de los juicios ante Pilatos y Herodes.


La producción siempre destaca por el realismo de los vestuarios y la entrega de los jóvenes actores locales. La comunidad presenció con respeto las escenas de los azotes y la sentencia.


Los momentos de mayor dramatismo se dan durante el ascenso al cerro de Cubitos. Bajo un fuerte Sol, característico de la Semana Santa, Moisés Quintero, quien representó a Jesús, cargó la pesada cruz de madera a través de las empinadas calles del barrio, recreando las tres caídas entre la multitud que buscaba un espacio para ser parte del evento.


La jornada concluyó en la parte alta del cerro con la escena de la crucifixión, ofreciendo una panorámica solemne de Pachuca como telón de fondo.


De acuerdo con las autoridades de Protección Civil y Seguridad Pública Municipal, el evento transcurrió con saldo blanco y una concurrida afluencia que superó las expectativas.


Con la culminación de este Viacrucis número 55, Cubitos no solo cierra un capítulo más de su historia, sino que comienza ya los preparativos para que esta herencia cultural siga viva en el corazón de la «Bella Airosa».

Fotos: Luna Negra/David Martínez Pelcastre