
La Feria de Pachuca albergó a miles de almas para presenciar al Panteón Rococó, una de las bandas de ska de mayor proyección en México, donde se pudo apreciar la brecha generacional entre los asistentes al llamado Domo de las Estrellas, lugar que reunió desde veteranos que vivieron la época dorada del ska noventero hasta niños sobre los hombros de sus padres.



El ambiente se sentía distinto; se percibía un aroma a despedida que le dio un sabor agridulce a la noche. La banda ya había anunciado una pausa en su camino terminado con un concierto en el Estadio GNP Seguros, en la Ciudad de México, para después tomarse un descanso indefinido de los escenarios. Un rumor cobró fuerza en el recinto: esta presentación bien podría ser la última de Panteón Rococó en tierras hidalguenses.



Dr. Shenka y compañía iniciaron con la energía a tope desde el primer minuto, donde sonaron los clásicos que han acompañado a distintas generaciones. El público respondió convirtiendo el piso en un sismo constante, aunque la intensidad del momento no estuvo exenta de tensión: en medio del tradicional slam, los ánimos se desbordaron y se desató un pleito entre varios asistentes. Por suerte, la misma marea del público y el ritmo de la música terminaron por disipar el altercado para continuar la fiesta.



Entre el sabor a despedida, la pasión del slam y la contundencia de su mensaje, Pachuca vivió una velada memorable con una banda que, si realmente se despide de estos escenarios, lo hizo a lo grande y ante un recinto repleto.
Fotos: Luna Negra/David Martínez Pelcastre